17 Vidas
Hace años casi no se me oía al hablar. Intentaba que fuera bajito y sin llamar mucho la atención. Hacia dentro. Como si me comiera las palabras. Tenía un miedo atroz a decir lo que pensaba. Lo que sentía. A compartir mi profundidad y sensibilidad. Tenía miedo a ser rechaza. A no encajar.
Desde muy pequeña contemplaba la vida desde una perspectiva muy diferente a la que mi entorno me mostraba. Y en lugar de usarlo a mi favor, se me puso en contra. He estado muy alejada, haciendo y deshaciendo para no acercarme ahí. Para no acercarme a mí. A mi verdad. A mi alma. Y sí, normalmente el proceso se resiste. Pero la vida sabe. Siempre sabe. Y siempre me lo demuestra. Y no para hasta que lo veas. Insiste. Lo hace bien. Y por fin he recuperado mi voz. Por fin he sentido lo que mi alma desea y se lo voy a dar. Ser. Es lo único que quería, que fuera. Con todo. Hay que quitarse muchas capas para llegar ahí. Pero es posible. Es posible.
Te presento a 17 Vidas un espacio íntimo y lleno de sensibilidad.
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